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Varios reconocidos músicos de nuestra tierra (entre ellos, el legendario Marcos Bárcena) han unido fuerzas en una iniciativa tan valiente como necesaria: transformar en canciones uno de los problemas sociales más graves y persistentes de nuestro tiempo, el consumo de drogas. El resultado es Salvaje Diablo, un proyecto musical que recorre, a través del rock and roll, las distintas etapas que vive una persona atrapada por la toxicomanía, desde el primer enganche hasta el largo y complejo camino de la recuperación, pasando por la caída, la aceptación y las recaídas. Y, como no, uno de los principales DJ de Santander no podía estar fuera del proyecto, que tiene toda la intención de ser benéfico, al igual que DJ Bambax entre otros artistas.

El problema de los últimos años es que, antes, la droga era un tema de los malotes y los chungos, mientras que ahora se está normalizando y socializando de tal manera que asusta. Porque se percibe como algo normal. Ya no se asocia con un mal comportamiento. Inclusive se normaliza el realizar prácticas sexuales con drogas, lo que favorece que luego pasen cosas muy desagradables que no hace falta ni describir aquí. La gente se está metiendo hasta drogas para caballos y no sólo en discotecas. El normalizar significa pensar que no está tan mal o que puede ser pasable, pero los problemas de salud y mentales que puede producir todo eso a mí me aterran.

Que uno de los mejores DJ de Santander se una a una causa tiene su impacto social

DJ Cheda, como de costumbre, quiere sumarse a la iniciativa de llamar la atención sobre esta historia de nunca acabar con las drogas. Que uno de los mejores DJ de Santander se una a una causa tiene su impacto, igual que cuando Marcos Bárcena y todos estos genios locos hacen esta labor, desinteresada y útil, de dirigirse a esa población aún dormida en el tema de las drogas y sus peligros.

Al haber trabajado en la noche y los espectáculos, durante toda mi vida, he visto muy de cerca los efectos de las drogas y el alcohol entre otros hábitos tóxicos. Incluso he perdido a compañeros que cayeron en esa zanja y murieron o, por no cuidarse y dejarlo a tiempo, o ni siquiera empezar, ahora llevan una vida de ancianos enfermos cuando tienen mi edad y no deberían estar así. La verdad es que todo lo que podamos hacer para concienciar a los más jóvenes siempre será poco y la música es el mejor ariete para penetrar las mentes de todo el mundo.

Las canciones destacan por una energía sonora contundente que acompaña el dramatismo del relato, poniendo música a esa espiral en la que el adicto se desliza sin haber previsto una salida posible. El disco no edulcora la realidad ni busca soluciones fáciles, pero sí logra algo fundamental: que el mensaje llegue con más fuerza, especialmente a los jóvenes, tocando emociones y despertando conciencia.

Una lacra social de la que nunca se habla suficiente

Nacho Álvarez es uno de los que lleva la voz cantante en este apasionante proyecto. Este bohemio escritor y músico de Santoña, villa de doble rostro (me refiero a lo que el turismo y lo bucólico del lugar no puede ocultar), dice que aquí conoció por primera vez este lado oscuro de la sociedad, que en todos los sitios se quiere ocultar. Este filósofo musical de la calle quiere poner el dedo en la llaga de un problema social que siempre vuelve en cada generación.

Frente a una lacra social de la que nunca se habla suficiente, este tipo de propuestas consiguen abrir grietas de reflexión allí donde a veces los discursos tradicionales no alcanzan.

El problema de las drogas en la juventud: el desafío de Salvaje Diablo

En este contexto, resulta muy recomendable escuchar el audio disponible en iVoox titulado 1ªH. Viernes en Buena Compañía – Salvaje Diablo 09-01-2026, una pieza que ayuda a entender mejor el espíritu del proyecto. Además, el álbum fue presentado en un cuidado espacio radiofónico con Begoña F Bustillo dentro del programa Es Mediodía con Begoña, emitido en esRadio, donde la acogida por parte de todo el equipo fue especialmente cálida y comprometida con el mensaje social del disco.

Johny González es otro talento regional que ha participado en tantas ediciones de discos y en la producción de series como Águila Roja o películas como Último toque de trompeta entre otras. La verdad es que es un lujo contar con todas estas personas tan talentosas para una gran labor social como es Salvaje Diablo, un disco que debería ser promocionado y, sobre todo, por todos los que tenéis hijos o menores a vuestro cargo, ya que están más amenazados que nunca por el problema de las drogas.

DJ Cheda te dice no a las drogas y sus efectos a corto y largo plazo

Las letras del álbum plantean preguntas directas y dolorosas que atraviesan todo el trabajo, como el valor real de la vida, la dificultad de cerrar heridas o la búsqueda constante de una salida cuando parece no haberla. Frases que se repiten como un eco incómodo y necesario, recordando que detrás de cada adicción hay una persona luchando por no perderse del todo.

Salvaje Diablo es un disco de rock en el que participan músicos muy reconocidos de la región, entre ellos Nacho Álvarez y Bambax, y que destaca no solo por su calidad musical, sino por su clara vocación social. Lejos de ser un tema agotado, el problema de las drogas sigue creciendo y afectando a personas cada vez más jóvenes, lo que hace aún más valioso un trabajo que busca concienciar sin moralizar, mostrando la dureza real de caer en esa red oscura.

Se intenta salir y se descubre lo difícil que resulta hacerlo solo

El disco se estructura como un recorrido emocional y vital muy definido. La primera canción, “En Llamas”, aborda la adicción desde el momento en que uno se engancha casi sin darse cuenta, con letra y voces de Nacho García y una música intensa que refleja ese inicio descontrolado. “El Precio” se centra en la rehabilitación, en ese instante en el que se intenta salir y se descubre lo difícil que resulta hacerlo solo. “El Diablo me Persigue” representa la aceptación del problema, cuando ya no se puede negar la magnitud del daño. Con “Salvaje Diablo” llega la recaída, uno de los momentos más duros y habituales del proceso, y finalmente “Mi Libertad” habla de la recuperación, una salida posible pero marcada por las cicatrices que deja la adicción de por vida.

En conjunto, Salvaje Diablo es un proyecto que merece ser escuchado y apoyado, no solo por su solidez musical, sino porque utiliza el arte como herramienta de concienciación social, recordándonos que detrás de cada historia de drogas hay un ser humano que, en algún momento, también se preguntó dónde estaba la salida.

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