- Miguel
- Jan 22, 2026
- Cursos de DJ, DJ de eventos, DJ para bodas y fiestas, Macrodiscoteca, Organización de eventos
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El mundo de la música de luto por el fallecimiento en el accidente de tren de Julio Rodríguez Gómez, alias Julio Son, un reputado bailarín de salsa y DJ en CyL. Natural de León, su trayectoria musical lo ha hecho conocido en toda Castilla y León y en el Norte en general, así como en otras localizaciones, pues en el momento de fallecer se encontraba regresando de Andalucía, hasta donde se desplazó por motivos laborales.
El conocido bailarín leonés de 52 años Julio Rodríguez, muy vinculado al mundo del baile latino y reconocido también por su labor como DJ en CyL, figura entre las víctimas mortales del grave accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo en Adamuz, en la provincia de Córdoba, cuando dos trenes de alta velocidad colisionaron tras el descarrilamiento de uno de ellos en la línea entre Málaga y Madrid, un suceso que ha dejado decenas de fallecidos y heridos. Tras permanecer varias jornadas desaparecido y en medio de un intenso dispositivo de búsqueda, su familia confirmó que su cuerpo fue identificado en la noche del martes mediante pruebas de ADN tras haber figurado en la lista de pasajeros del tren siniestrado, poniendo fin a la angustiosa espera de sus allegados. La noticia de su muerte ha provocado una oleada de mensajes de condolencia de compañeros, alumnos y amigos que lamentan profundamente la pérdida de alguien tan querido en la escena del ocio y la cultura y recuerdan su entusiasmo por la música, la danza y su trabajo como DJ en CyL, al tiempo que reflejan el impacto de esta tragedia en diversos ámbitos de la sociedad española.
Nos unimos al dolor por la pérdida tan brutal e inesperada de una persona que todavía estaba en mucha edad de vivir. La realidad innegable del vacío que deja en tantísimas personas que han disfrutado de su amistad y de su música que da patente por la cantidad de recuerdos cariñosos que han llenado las redes sociales y en especial en el norte de España, de donde él era y donde tanta actividad desplegó en tan larga carrera artística centrada en el baile y la música. Sus amigos hicieron un vídeo especial con algunos momentos de felicidad que han quedado encapsulados para siempre. Ahora sólo queda esperar algo tan improbable como que la investigación sea correcta y la reparación del daño, que es irreparable en realidad, haga algo de Justicia a unas víctimas y unos familiares que son las mayores víctimas que hay.
Julio Rodríguez fue un artista leonés de 52 años muy querido dentro del panorama cultural y musical, especialmente en el ámbito del baile y la música latina. A lo largo de su trayectoria se ganó el respeto y el cariño de alumnos, compañeros y público gracias a una forma de entender el arte basada en la cercanía, la pasión y la entrega absoluta. Su figura trascendía el escenario o la cabina, ya que para muchos representaba un referente humano además de profesional.
Desde muy joven mostró una conexión especial con la música y el movimiento, lo que le llevó a desarrollar una intensa actividad como bailarín y formador. Su estilo se caracterizaba por la energía, la precisión técnica y una capacidad innata para transmitir emoción, cualidades que lo convirtieron en un nombre habitual en academias, eventos y encuentros relacionados con la danza. Paralelamente, supo trasladar esa sensibilidad artística a su faceta musical, consolidándose también como DJ en CyL y participando en numerosas citas vinculadas al ocio nocturno y la cultura urbana.
Quienes compartieron trabajo o amistad con él destacan su carácter abierto, su profesionalidad y su entusiasmo constante por aprender y enseñar. No se limitaba a reproducir música o coreografías, sino que buscaba crear experiencias, conectar con la gente y hacer que cada actuación o sesión tuviera un significado especial. Esa forma de vivir el arte fue clave para que su nombre quedara asociado a momentos memorables para muchas personas.
El recuerdo de Julio Rodríguez permanece vivo en la comunidad artística y musical, donde su legado sigue presente a través de quienes aprendieron de él y disfrutaron de su talento. Su aportación como bailarín y como DJ en CyL dejó una huella profunda, no solo por su calidad artística, sino por la humanidad con la que entendía la música y el baile como un lenguaje capaz de unir a las personas. Una sonrisa contagiosa que para los que compartieron tantos momentos de diversión con él será imposible de olvidar.
